Historia

El origen de la palabra Vichuquén se puede rastrear en la confluencia de distintas expresiones lingüísticas. Las versiones sobre el origen de la palabra Vichuquén se explica por la sucesiva llegada y predominio de colectividades humanas que se asentaron en la zona. El mapudungun forma la palabra uniendo “Vilu” (culebra) y “Lafquén” (lago), y el quechua lo describe como un “lugar de difícil llegada”.

La zona de Vichuquén sugiere haber sido un lugar de asentamiento privilegiado para las poblaciones precolombinas, por la cercanía a importantes recursos, como los productos marinos y el acceso a agua dulce. La Dra. María Odone en su publicación de 1997 titulada “El pueblo de Indios de Vichuquén: siglo XVI y XVII” trata los sitios conchales descubiertos en el territorio, donde destacan los hallazgos de líticos y cerámica. También se halló un sitio habitacional del período agro-alfarero tardío, influenciado por la presencia incaica.

Vichuquén se encuentra al norte de la Región del Maule, hacia la Cordillera de la Costa, destacando la presencia de humedales, planicies, cerros, bosques y lagos como el  Vichuquén, Torca (Monumento Nacional desde 1985), Tilicura o Dulce. En el Censo de 1885, se describía que el Lago Vichuquén tenía una profundidad que variaba entre los 10 y 37 metros y estaba unido al mar por un canal poco profundo de aproximadamente 7 kilómetros de largo y unos 100 metros de ancho.

Es una zona costera que estuvo habitada principalmente por promaucaes, a los cuales se une la presencia incaica a hacia fines del siglo XV. Esto explicaría en cierta forma la fuerte presencia de apellidos con origen indígena como Calquín o Catrileo.

Dentro del marco de la ocupación española, la primera presencia eclesiástica se concreta en la década de 1580 con el nombramiento de Diego de Lobera como doctrinero del territorio.

Juan de Cuevas (1516-1591), un peninsular cercano a Pedro de Valdivia, poseyó gran cantidad de encomiendas  en el territorio, entre ellas la de Vichuquén, Huenchullami y Loncomilla. Parte de su encomienda estuvo conformada por las numerosas comunidades originarias existentes en los lagos y sus cercanías.

Tomás Guevara en su “Historia de Curicó” señalaba que los indígenas -en ese momento subyugados al poder europeo- trabajaron en obras públicas y particulares, en construcción, habilitación de caminos, explotación de minas, actividades agrarias y cuidado de ganado.

Ernesto Rivera, Presidente de la Sociedad de Historia y Geografía de Talca,  escribió en la década de 1980 una publicación titulada “Vichuquén durante la Guerra de la Independencia”, donde recordaba que el Cura Párroco de Vichuquén José Hurtado de Mendoza colaboró con la administración de Carrera en 1813 en pleno proceso independentista. También al cacique Basilio Vilu que combatió a las fuerzas realistas en la zona.

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